viernes, 16 de diciembre de 2016

Excursión con los kayakikis




Hola Pollos, el pasado domingo fui a dar un breve paseo con el kayak. En esta ocasión había quedado para compartir la jornada con algunos nuevos amigos, Los Kayakikis. Aunque su nombre pueda parecer obsceno, no son un grupo que entre kiki y kiki vayan en kayak, o eso creo. Conocí a Esteban a través de este blog, el espíritu de los pollos rápidamente le invadió, y tras un par de mensajes, acordamos en quedar para palear juntos.

Nos reunimos en la playa del Repic a las 9 de la mañana. El mar estaba liso y la temperatura era agradable. Andreu, David, Esteban y un servidor salimos con paso firme de la bahía del Puerto de Sóller. Me gustó bastante salir con un grupo de kayakistas con cierta experiencia, porque el ritmo fue ameno y no teníamos que estar demasiado pendientes los unos de los otros.

Los kayakikis tenían pensado ir hasta Cala Tuent, descansar un ratillo allí y volver al Puerto de Sóller. Yo únicamente les pude acompañar hasta mitad camino porque había quedado con Scarlett Johansson a mediodía y no podía llegar tarde. Aún así me dio tiempo a hacer unas pocas millas con ellos.


Esteban, un Pollo en potencia, pasando Ses Cambres


Pasamos rápidamente Ses Puntes y Ses Cambres para visitar una cuevecita que hay cerca de s'Illeta. Nos adentramos en ella gracias a que Esteban trajo consigo una linterna frontal, aunque se nos quedó algo corta de intensidad, pero algo pudimos ver. Saliendo de la cueva, pasamos S'Illeta y pusimos rumbo fijo al Torrent de Na Mora.


Jesucristo caminando sobre las aguas




El Torrent de Na Mora siempre impresiona. Además, yo que he podido ir en varias ocasiones, noté que el domingo estaba más limpio y bonito de lo normal. Antes de entrar, notamos durante unos instantes como una corriente de aire entraba a través del Torrent para perderse en el mar, pero no duró demasiado y dentro del Torrent volvimos a la calma. Una vez dentro, el agua dulce de las lluvias goteaba por las rocas para acabar en el mar, y esto le daba un toque más guapo al lugar. Estuvimos un ratillo admirando las paredes desde nuestros kayaks antes de volver a nuestra ruta. Saliendo del Torrent sólo pude acompañarles hasta la siguiente cueva para tener que emprender el viaje de vuelta. 

Ya era hora de separarme del grupo y dejar a los Kayakikis explorando la maravillosa costa sollerica hasta Tuent. Me consta que llegaron vivos, así que podré volver a salir a palear con ellos en otra ocasión. Espero poder estar más tiempo con ellos la próxima vez y explorar lugares nuevos. Y llevar bocatas y mucha cerveza.




Volviendo a casa, viva er Beti


Durante el regreso al Puerto de Sóller, el mar seguía completamente liso. La temperatura ya era más cálida y las sensaciones de remar en una mañana de diciembre hicieron que en un suspiro llegase a puerto. Olvidé llevar algún señuelo por si pescaba algo a la vuelta. Ese día algún pez se salvó de venirse conmigo a casa. Aquí os dejo un corto vídeo resumen de la jornada.




Un abrazo de los amigos del mar, TRALARÍ TRALARÁ.

martes, 13 de diciembre de 2016

1º Aniversario de Los Pollos en Kayak

Hola Pollos! La pasada semana fue el primer aniversario de Los Pollos en Kayak desde su fundación. En tan sólo un añito muchos pollos han podido disfrutar de maravillosas jornadas en kayak y, para conmemorar este primer año, el consejo de sabios de la tripulación de Los Pollos en Kayak ha decidido hacer camisetas para todos aquellos que deseen llevar nuestra insignia por mares de todo el mundo.

El precio de cada camiseta será de 5 euritos, y sólo se harán si hay un número mínimos de pollos que las quieran lucir en su pechito. Así que espabila y reserva tu camiseta de Los Pollos en Kayak, que lo va a petar este veranito!

(Existe precio especial para miembros de la tripulación, a vosotros se os queda en 4,95 €)

Así quedarían las camisetas! Quien se anime a reservar sólo tiene que contactar conmigo y decirme el número de camisetas y talla. Un saludo de los amigos del mar, TRALARÍ TRALARÁ. 





jueves, 10 de noviembre de 2016

Excursión en Kayak a Sa Calobra



Este mes de noviembre arrancó con una excursión a Sa Calobra en kayak. El pasado día 1, día de Todos los Santos, hizo un tiempo perfecto para salir al mar. Durante la época de invierno hay que aprovechar los días de calma en el mar para poder disfrutar de él. Pelear con el mar un tanto bravucón en verano es algo incluso divertido, pero en invierno te mojas y eso no mola tanto.

Antes de salir, decidí hacer unas pequeñas variaciones en mis aparejos de pesca, ya que en las últimas salidas no había vuelto con ninguna captura a casa. El cambio de estación afecta al tipo de presas y a la forma de capturarlos y hay que saber adaptarse. En principio iba a pasear con el kayak simplemente, pero aunque no me llevé la caja ni caña de pescar, me llevé un poco de hilo para ir arrastrándolo. 

Durante los primeros minutos de excursión ya se notaba que estábamos en noviembre. El mar no se encontraba tan saturado de barcos como en verano, y eso se traducía en una mayor claridad del agua. Además, como el aire es fresco, da más sensación de pureza.

Como el mar lo permitía, fui bastante rápido durante todo el trayecto. Pasé rápidamente Ses Puntes, S'Illeta y la desembocadura del Torrent de Na Mora. Antes de llegar a Sa Costera noté una picada. Me puse bastante contento porque los cambios en el aparejo de pesca habían dado su fruto. Cuando recogí el hilo, saqué un espetón, Peter, que fue mi compañero durante toda la excursión.


Vistas de Sa Costera desde el kayak


Como fui sin intención de pescar, no di más vueltas por la zona por si habían más peces que pudiesen picar. Tampoco me acordé de llevar una bolsa donde meter el pescado, así que lo puse entre los elásticos de proa y estuve comiéndome el tufo a pescado de Peter durante bastante tiempo.

Pasé de lejos Sa Costera y Cala Tuent para poner rumbo a Sa Calobra y el Torrent de Pareis. Una vez divisé el morro de Sa Vaca, vi a lo lejos varios bultos en el agua que supuse que eran delfines, pero no logré verlos bien y en el vídeo que hice no pude sacarlos.

Es cierto que hacía un día estupendo, pero me sorprendió lo llena que estaba la cala del Torrent de Pareis. Incluso había 3 ó 4 personas bañándose. Bajé de mi fiel compañero DarkShark y me puse a comer un bocadillo mientras descansaba en la pequeña calita. Para llegar a Sa Calobra, tardé 2 horas y 10 minutos desde el Puerto de Sóller. Sí, remando. 


DarkShark descansando en el Torrent de Pareis


Túneles de Sa Calobra desde el mar


No sé si fue el reciente cambio de hora, o que estaba muy a gusto, o que me entretuve demasiado con los arreos de pesca, pero se me fue un poco el tiempo de las manos. Cuando salí a mar abierto desde el Torrent de Pareis para poner rumbo a casa, vi que el sol estaba más bajo de lo que me esperaba. Miré el reloj, miré el sol y, consciente de la paliza que me quedaba para volver a casa, me puse a remar. Tenía que hacerlo en menos de 2 horas si no quería entrar a oscuras al Puerto de Sóller.

A pesar de llevar una luz para que se me pueda ver de lejos, la idea era simple: David ponte a remar. No fue ninguna carrera contrarreloj pero no pude adentrarme en los sitios que me hubiera gustado durante la vuelta. Tampoco pude hacer todas las paradas que me hubieran gustado, pero otro día iré con el tiempo no tan pegado al culo.

Aún así, pude parar para echar un par de fotos de la preciosa puesta de sol cuando ya alcanzaba Ses Puntes. Y luego tuve tiempo suficiente para meterme dentro de la bahía del Puerto de Sóller sin necesidad de encender la luz. Volví en 1 hora y 45 minutos. 


Vistas de la magnífica puesta de sol


La excursión fue muy placentera por lo liso que estaba el mar y por la temperatura tan veraniega que hizo. La única nota negativa la puso el gilipollas que pasó a dos palmos de mi kayak con su zodiac, ya en el Puerto de Sóller, que me arrancó el señuelo que llevaba arrastrando y que lo estrenaba ese día. Por suerte, al día siguiente por mi cumpleaños, mis suegros me regalaron otro señuelo con sonajero que ya estoy deseando probar. Ya os contaré qué tal va, TRALARÍ TRALARÁ.  

sábado, 29 de octubre de 2016

Kayak de mar adaptado a la pesca



Ahora que el agua está empezando a enfriarse, pescar en un kayak autovaciable puede ser algo bastante incómodo y existe el riesgo de pescar un buen resfriado en vez de un buen atún. Los kayaks autovaciables son los más cómodos para pescar, ya que permiten maniobrar mucho más que en un kayak cerrado de travesía, pero mojarse en invierno no mola tanto. Es por eso que he decidido adaptar mi kayak DarkShark a la pesca, para poder seguir con el rollito de la pesca durante el invierno.

Realmente no me he complicado demasiado la vida. Simplemente he hecho una caja con tapa donde llevo instalado el cañero, un cubito para alicates y guantes, y otros compartimentos para los señuelos. La caja queda amarrada en la proa mediante los elásticos en un lugar accesible para que todo me quede a mano y no tener que hacer movimientos bruscos que me puedan desestabilizar del kayak.

Esta opción me resulta bastante cómoda porque lo tengo todo a mano. Además, la he puesto a una distancia adecuada para que la caña y la caja en general no me molesten al paleo. La caja es de quita y pon, así que sólo la llevo cuando voy a pescar y no he tenido que tocar ni agujerear nada en el kayak.

Desde la dirección general de Los Pollos en Kayak os deseamos que tengáis buenas capturas y buena mar, TRALARÍ TRALARÁ.


sábado, 1 de octubre de 2016

Chaleco YAK XIPE 60N

          

Hola! Hace poco me compré un nuevo chaleco para el kayak. Se trata del modelo XIPE 60N de la marca YAK. Tengo que decir que estoy muy contento con él.

Un chaleco salvavidas es un dispositivo que permite girar y colocar boca arriba al usuario para que pueda respirar en caso de caída inconsciente al agua o que no sepa nadar. Los chalecos que se emplean para ir en kayak son chalecos de ayuda a la flotabilidad, los cuales te ayudan a flotar dependiendo de los Newtons que indique el chaleco, pero no son chalecos salvavidas. Intentaré no quedarme inconsciente mientras vaya en kayak. En el caso de mi chaleco, ofrece una fuerza de flote de 60 N, bastante para lo reducido que es.

Por si alguien no lo sabe, el chaleco no me viene corto, son así. Los chalecos para kayak son cortos para que no se te suban a la papada cuando te sientas dentro del kayak. Además, para evitar rozaduras, son bastante abiertos en la parte de las axilas para que puedas remar durante horas sin notar ningún roce. 

        

Como casi todo el mundo, empecé con el típico chaleco del Decathlon. Creo que no llegué a ponérmelo más de 5 minutos, y cuando lo he llevado ha sido en la cubierta del kayak. Tras estar todos los meses del año saliendo en kayak, he decidido comprarme un buen chaleco. Por seguridad, un chaleco te puede salvar la vida en caso de accidente. Por comodidad, un chaleco te puede proteger del frío, puedes llevar cosas a mano en sus bolsillos, llevar una bolsa de hidratación en la espalda si tiene bolsillo atrás, y en caso de caída al agua te puedes olvidar de nadar para centrarte en recuperar trastos y reembarcar al kayak.

Con mi XIPE 60N creo que he conseguido comprar exactamente lo que necesito. A veces caemos en el error de quedarnos cortos por falta de presupuesto, pero otras veces nos pasamos y compramos cosas excesivamente buenas pero que no son para el uso que le vamos a dar. El chaleco que he comprado, es ideal para varias horas en kayak y para jornadas de pesca, justo lo que yo suelo hacer. Tiene dos bolsillos de cremallera que suelo llevar el móvil (en su funda estanca), una navaja, la licencia de pesca y la cámara de fotos. Además, en la parte de atrás tiene un bolsillo a modo de mochila para poner una camelbak, o bolsa de hidratración. Se abre con una cremallera central y tiene varias correas en la cintura y hombros para ajustarlo a tu sensual cuerpo. He tenido la ocasión de probarlo en el mar y flota más de lo que me esperaba. Los 60 N tiraban de mí sin hacer ningún movimiento para nadar. Además lo probé bañándome con mi sobrina trepándome por la espalda y el chaleco no se hundía ni queriendo.

En definitiva, un buen chaleco a una relación calidad-precio buenísima. El chaleco está disponible en naranja y en rojo. Yo lo escogí rojo sangre, porque a mi sangriento kayak DarkShark le quedaba que ni pintao. 

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Excursión en familia



El pasado domingo Los Pollos en Kayak salieron al mar. Habíamos quedado el domingo anterior, pero tuvimos que cancelar la excursión debido al mal tiempo. Sonaban campanas de otra cancelación, pero al final el mar se portó bien y pudimos salir.

Éramos 7 Pollos en Kayak: Julio, Eva, Paula, Mar, Marjorie, José Ángel y David. Esta vez la comitiva iba capitaneada por Paula, la nueva capitana honorífica de Los Pollos. Salimos sobre las 5 de la tarde y el cielo estaba casi despejado. Julio, Eva y Paula iban en el kayak Norguete. José Ángel y Marjorie iban en el Franginho. Mar iba en el kayak individual Pulpioka, y yo iba a lomos de DarkShark.


Eva, Paula y Julio en pleno postureo kayakero


Los Pollos de esta expedición eran prácticamente novatos en esto de los kayaks. A pesar de ello, se desenvolvieron muy bien y rápidamente llegamos a los límites de la bahía del Puerto de Sóller. Una vez allí comprobamos que todos los tripulantes iban bien y salimos de la bahía rumbo al norte. La capitana Paula iba dando instrucciones y ánimos a todos los Pollos. Escuchar un "¡Tito vas muy bien!" en medio del mar es una pasada, solamente posible cuando se navega bajo la dirección de Paula.

Como íbamos un poco justos de tiempo, decidimos no alargar demasiado la excursión y darnos un baño en una mini cala que hay debajo del hotel Jumeirah. Se trata de una roca grande que tiene una alfombra natural que permite subir y bajar del kayak casi con la misma facilidad que en una playa. Allí nos pudimos instalar y bajar del kayak. La tripulación parecía que no había comido en una semana y se comieron hasta el plástico de un par de paquetes de galletitas. Se ve que esto de remar les dio hambre.


Aquí fue donde descansó la tripulación


Paula y David (su tito y héroe) no tardaron en echarse al agua y disfrutar apurando el verano al máximo. Las mujeres de la expedición continuaron haciéndose las típicas fotos postureo (unas 400 fotos) mientras los hombres se refrescaban junto a la capitana. Tuvimos que sacar una medusa del agua antes de meternos al agua, por lo demás estaba todo despejado. Aquí pude probar mi nuevo chaleco YAK XIPE 60N de ayuda a la flotabilidad, el cual es una pasada porque soportaba mi peso y el de la niña trepándome de vez en cuando por la espalda.


Mar no se quedó atrás con el postureo kayakero


Después de un largo rato en ese lugar, tocaba regresar a puerto. Nos metimos de nuevo en los kayaks pero la capitana pensó que sería buena idea (logística y estratégicamente) meterse en el kayak del tito. Por primera vez en su historia, DarkShark pudo ser cabalgado por dos tripulantes, el tito remando y la capitana comentando todo a su alrededor.


La capitana a lomos de su tito y DarkShark


La vuelta a casa fue más placentera que la ida. El mar estaba ligeramente mejor y los tripulantes ya se habían habituado al kayak y tenían un mayor dominio. Para volver, bordeamos un poco más la costa y los tripulantes pudieron apreciar la belleza de los acantilados sollericos y adentrarse en alguna gruta que había por el camino. La capitana se encontraba más a gusto que un arbusto en "el barco de tito" y me proponía sitios a los que ir, la velocidad a la que ir y la ruta que había que trazar. Ha heredado la capacidad de mandar de la madre.


Marjorie y José Ángel explorando una gruta


Finalmente la expedición entró en la bahía y llegamos rápidamente a la playa para desembarcar. Una vez allí, Julio quiso probar el kayak DarkShark y se dio cuenta de lo rápido que es en comparación al kayak que había llevado. También me comentó la diferencia de remar sólo y remar con Eva, aunque eso ya es otra historia.

La tripulación se quedó muy contenta con la excursión y con muchas ganas de repetir. Paula se lo pasó en grande y su tito más todavía de poder compartir un día de kayak con ella. Aquí podéis ver el vídeo resumen de la excursión. 
Un saludo de los amigos del mar, TRALARÍ TRALARÁ.